A pesar de la abundancia de capital, el despliegue de nuevos modelos de inteligencia artificial se está topando con un límite puramente físico: la capacidad de la red eléctrica. Se estima que la demanda energética de los nuevos centros de datos está saturando las infraestructuras locales en múltiples continentes. Esto ha provocado retrasos significativos en la apertura de nuevas instalaciones y ha forzado a gigantes como Microsoft o Google a invertir directamente en fuentes de energía nuclear y plantas geotérmicas. La eficiencia energética, medida en vatios por token generado, es ahora el principal desafío de la industria para evitar un estancamiento tecnológico por falta de suministro.
El cuello de botella energético frena la IA
La falta de capacidad eléctrica se posiciona como el principal obstáculo para la expansión de los centros de datos.